Anabel

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miércoles, 18 de mayo de 2016

Cómo se comporta tu gente cuando estás en el paro (II)

En la primera parte de este post, hace ya bastantes meses, me centraba en contar qué mal se portan algunas personas de nuestro círculo cuando ven que no tenemos trabajo ni forma humana de conseguirlo (te dicen que te pongas a currar en cualquier cosa o que te largues fuera, te acusan implícitamente de no buscar bien o de ser un exquisito, etc, etc...). Y la sorpresa que eso nos despierta. Porque no esperábamos que actuaran así. 

En esta ocasión, en cambio, quiero hablar de justo lo contrario, de esa gente que al vernos desempleados y desesperados hacen lo que pueden para tratar de ayudar. No incluyo aquí familiares cercanos y amigos de corazón, porque ellos, salvo algunas tristes excepciones, son los únicos que dan un apoyo incondicional. 




Hablaré de mí, no me iré por las ramas ni me arriesgaré a generalizar. 

En mi caso, en estos años de desempleo me he encontrado con personas que han dejado claro que me aprecian personal y laboralmente más que yo misma. Mencionaré a amigos recientes (es decir, a los que me unen unos cuantos meses de relación), a amigos de amigos (gente muy agradable pero a la que veo sólo de vez en cuando), o incluso a personas que he conocido de forma más o menos accidental. 

Pues mirad, resulta que estas personas han hecho todo lo que han podido por encontrarme trabajitos ocasionales o trabajos más que decentes. ¿Que por qué? Porque, según me han confesado, les daba mucha rabia que alguien "como yo" (supongo que entran en juego cualidades personales y laborales) fuera tan maltratado por el sistema de búsqueda de empleo. 

Estas gentes me han pedido copias de mi CV para llevarlas a sus empresas, me han conseguido entrevistas en sus empresas o en otras compañías, han hablado muy bien de mí a personas que podían ayudarme de alguna forma, y en varias ocasiones lo han conseguido, sí: han logrado que durante días o semanas yo pudiera trabajar de profesora de idiomas, dependienta de ropa en una tienda bastante chic, de atención al cliente en una importante feria o, incluso, ALABADO SEA JAHVÉ, de algo de lo mío, de periodista, sí, sí, como lo leéis: 

han logrado que me pagaran por asistir a ruedas de prensa y redactar artículos para revistas especializadas. 

Así que arrojemos un poquito de luz a las tinieblas. Tampoco quiero que este blog sea todo quejas y más quejas, burlas hacia consultores de RR.HH. mezquinos, y toneladas de decepciones. Hoy, al menos, quiero reivindicar la presencia de GENTE BUENA y con EMPATÍA en este mundo. 
Es escasa, muchas veces se la echa de menos, pero la hay. Os lo digo yo. 

Y cuando alguien así aparece para echar un clave de forma totalmente desinteresada, movida sólo por la rabia que le da vernos mal o desaprovechados, vuelvo a creer en el ser humano. 

Deseo de todo corazón que si aún no ha sido así, más pronto que tarde os crucéis con alguno de estos individuos. Cuando aparecen, los seres decepcionantes casi desaparecen de la memoria. 

Mucho ánimo, paciencia y esperanza a todos los que leéis el blog. 




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